La Nave de los Locos

SÓLO ON-LINE
IGNORANTES EN TIERRA
SERGIO SÁNCHEZ
(CHILE) - 2003
Miguel y Mariela, dos entusiastas del fenómeno OVNI, me ponen en vereda y me tratan de "ignorante". Todo, por mi crítica al libro de Jorge Anfruns, Extraterrestres en Chile. Top secret. Consideran que tal crítica es "pobre" y que lo desconozco todo sobre el fenómeno OVNI, lo que también se refiere a las teorías "que actualmente se manejan". Lo cierto es que Miguel y Mariela (M & M) lo desconocen todo sobre mí; de lo contrario, no me harían decir cosas que jamás dije ni pretendí decir. En resumen: si soy un ignorante (lo que es probable) dudo que M & M hayan conseguido demostrarlo.

Por si las dudas, ratifico enfáticamente lo dicho: a aquel libro lo considero disparatado, fantasioso y demencial; así, sin ambages ni vacilaciones. Pero M & M, con sutileza y tono pedagógico, me explican que lo "disparatado y fantasioso" es propio de los relatos folklóricos, de la estructura narrativa de mitos y leyendas. Yo debería saberlo, apostillan M & M, si alguna vez yo hubiera leído "algo" sobre folklore o mitología. Aquí me permito dos glosas: primero, ¿por qué sostienen que Anfruns compuso un libro de recopilación de leyendas? No, queridos M & M. Anfruns se toma sus relatos absolutamente en serio, literalmente, desde la primera página de su antología de delirios (de los que ni siquiera excluye los propios, como ya sabemos). Anfruns, que no es ni un Vallée ni -mucho menos- un Méheust, lo que busca en vendernos su mercadería sobre "marcianos" tal cual la presenta. Él no está recopilando las primicias de un "folklore en gestación" sino, en estricta realidad, los rastros de la invasión alienígena, lo que es completamente distinto. Anfruns es un investigador de "tornillos y tuercas", no de la "simbología arcaica" asociada a los platívolos; si supiera que ustedes -que salen a defenderlo- le califican de folklorista, tengan por seguro que se enfurecería casi tanto como lo hizo con mi reseña. El libro de Anfruns es un libro intencionada y explícitamente de "ufología dura", literal, sin florituras arquetípicas o simbolistas, al mejor estilo de J. J. Benítez, Fabio Zerpa y similares. Y como tal es juzgado por este plumario.

Segundo, yerran mis críticos al ponderar mi ayuno de lecturas sobre folklore en general. Por el contrario, sin ser un experto, tengo varios volúmenes sobre leyendas populares y mitos ancestrales de Chile, desde las salitreras del desierto nortino hasta la impresionante cosmogonía de los relatos surgidos de Chiloé. Y, lamentando decepcionarlos, informo a M & M que la mitología universal es uno de los temas que más me apasionan: he leído sobre mitos celtas, escandinavos, babilónicos, persas, chinos, egipcios, romanos, griegos, precolombinos, etcétera. He leído desde La epopeya de Gilgamesh hasta el Popol Vuh. He leído también a destacadas autoridades en la materia, como Lewis Spence o Joseph Campbell. Es que me gusta muchísimo el tema. Pero M & M se atrevieron a asegurar que yo nada había leído sobre estos asuntos. Y todo por defender a Anfruns...

Yerran aún más grotescamente mis críticos cuando afirman que ignoro los paralelismos entre la narrativa folklórica y el fenómeno OVNI. Me acusan de no haber leído a Keel o a Vallée. Nuevamente, lamento defraudar a M & M: leí Pasaporte a Magonia hace 25 años (en 1978; todavía lo hago) y conozco perfectamente las ideas de Vallée y Keel (a partir de la lectura directa de obras no traducidas jamás al castellano). Por cierto, y lo digo no con ánimo de jactancia sino con afán de justicia, fui el primer investigador chileno en escribir detalladamente sobre las ideas de Keel y Vallée... las que ¡nada tienen que ver con la poco refinada y grosera "hermenéutica" anfrunsiana! Y ha sido La Nave el único medio chileno que ha conseguido entrevistar a Vallée. Aunque M & M ni se han percatado de ello.

Pero esto sí que es grotesco: a La Nave la acusan de ignorar la relación entre OVNIS y folklore; pues cuando M & M entran a la página web... parecen no darse cuenta de que, precisamente, nuestro nuevo número está dedicado extensamente a ¡¡OVNIS y folklore!! Nos recomiendan "desasnarnos" conversando con antropólogos, ¡en el preciso instante en que publicamos un dossier ovnístico desde una perspectiva antropológica! De hecho, la antropología del mito y la sociología de las creencias contemporáneas son inherentes al ideario de nuestra revista, la que no conocen, por supuesto. Salvo que M & M confundan el relativismo cultural y epistemológico, o la fruición ante lo extraño, con la complacencia ante las ridiculeces y las zarandajas. El "absurdo" que nosotros denunciamos no es el "absurdo" de que hablaba Aimé Michel, por dar sólo un ejemplo. Una recopilación etnológica de sueños, pesadillas y viajes a otros mundos no es equivalente a... una acumulación de necedades, sobre todo cuando el que las vende pretende que las tomemos en serio como reflejos de lo "real". Cuidaos de ofender la noble estirpe de mitólogos, folkloristas y antropólogos de campo... comparándolos con mercaderes de los OVNIS. ¿Por qué darle "legitimación antropológica" a lo que es charlatanesco y, sí, absurdo?

En cuanto al tema de las "pruebas", creo conveniente refrescar algunas cosas. El libro de Anfruns no aporta ninguna evidencia para que creamos lo que contiene. Eso ha de ser una minucia para M & M. ¿Cómo puedo ser tan positivista-mecanicista-newtoniano-cartesiano y hasta draconiano, al extremo de solicitar evidencias a los ufólogos? No faltaba más. Mire, qué se habrán creído estos escépticos: ¡venir a pedirle evidencias a uno! Entonces yo puedo afirmar que me tiro a la Anna Kournikova, que inventé el programa informático Windows y me lo copió Bill Gates, que tengo amigos en Marte y que platico cada noche con Gardel, el Che Guevara y Unamuno... Pero que ningún ultrarracionalista-decimonónico-cerrado-de-mente me venga, después de sonreír incrédulo, a pedir evidencias de lo que digo. En ufología, M & M parecen aplicar el aforismo (humorístico) de nuestro colaborador español Manuel Borraz: "qué mejor prueba, que la falta de pruebas". Y así giramos perpetuamente en círculos, con nuestras queridas creencias a salvo, más allá de toda refutación, felicitándonos de nuestra apertura mental y vanguardismo, cobijados en el "Dogma del Inmaculado Fenómeno OVNI" (la frase es de Agostinelli), donde lo imposible se torna factible, donde arriba es abajo y la cosa es la soca. Todo cabe en "nuestro campo de estudio". Absolutamente todo. Demasiado, queridos M & M. O, tal vez, demasiado poco para ser tomados en serio. Y no se me escapa que para cada loco es real su vivencia.

M & M tampoco rehúyen, al final, los codazos y las patadas. Es que la ofensa es demasiado grave; habérseme ocurrido enjuiciar a uno de los cebúes de la ufología latinoamericana. Así que me dan una dosis de mi propio chocolate (también a mi socio, el sedicente Diego Zúñiga). Pero no es eso lo que me importa. Lo que de verdad me preocupa es esa "solidaridad orgánica" de los ufólogos, cuestión que ya trató acertadamente Robert Sheaffer. Si un ovnílogo es cuestionado, aparecerá otro para defenderlo, no importando lo charlatanesco que sea el supuesto ofendido. Se nota que M & M no conocen verdaderamente a Anfruns. De partida, M & M reflejan un nivel intelectual mucho mayor que el de su defendido, atribuyéndole a su obra "significados ulteriores" que Anfruns jamás ha tenido en cuenta; no es con Vallée o con Keel con quien debe comparársele sino con Jaime Rodríguez o Jaime Maussán. Es ufología de esa catadura la que practica don Jorge: la de los platillos voladores estrellados y el Majestic 12, defendiendo la veracidad de la autopsia de Santilli y dando por cierto cualquier infundio que le cuentan. Porque Anfruns, en todas las conferencias que le he escuchado, habla de extraterrestres por doquier. Si hasta los títulos de sus libros así lo consignan: extraterrestres por aquí y por allá. Extraterrestres en todas partes. En caso de que él acepte otra hipótesis, entonces es un oportunista que usa la palabra mágica para mejor vender sus productos.

Un consejo para M & M. Amigos, tienen mejores causas ufológicas que acometer, pues la opus mágnum anfrunsiana es indefendible. En vuestra sola crítica a mi artículo hay más talento que en todo el libro que comentamos. Ustedes proyectan lo que tienen en sí mismos, la complejidad de vuestras convicciones ovnísticas, en escritos bastante más prosaicos. Sólo esta proyección, aunada al "espíritu gremial" ya mentado, puede hacerles ver hipótesis "muy inteligentes" en el libro de Anfruns. Y créanme, queridos amigos, que entiendo bastante bien las tales "hipótesis"; sé hacia dónde van y, sobre todo, de dónde vienen. Hasta yo entiendo las conjeturas de Anfruns, pese a que carezco -según ustedes- de lecturas y capacidades intelectuales para abordar estas admirables entelequias.

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